la dolce vita
martes, octubre 27, 2009
domingo, julio 12, 2009
Piezas
Poco a poco las piezas empiezan a revelar su verdadera forma. Las que parecían ser cuadradas acaban teniendo sus vértices redondeados. Las circulares se convierten en fichas de un lineal tan tajante que hiere. Otras fueron siempre así desde el principio, pero su forma aparente era sólo un problema de perspectiva para mí.
Tengo que recolocar todas y volver a empezar el puzzle. Desconfianza. Al final supongo que este juego tiene su gracia en tirar las piezas sobre la mesa, removerlas y echarle horas.
Paciencia, con paciencia.
viernes, mayo 08, 2009
A la vuelta de la esquina
- Vamos, mete el pijama en la mochila. Date prisa.
- Adónde vamos, mamá?
- A casa de la abuela. Aitor, deja eso y ven aquí por favor!!!.
- Pero mamá, yo no quiero ir a casa de la abuela. Papá me ha dicho que va a jugar conmigo y con Buzz Lightyear.
- Papá llegará tarde, cariño...anda, ayuda a tu hermana a ponerse la mochila.
-¿dónde estás?
- con el Julio y el Chapas en el Txiki.
- Antonio, son las diez. Los niños te están esperando para que les acuestes.
- ¡me cago en la ostia!, ¿no puedes hacerlo tú o que?. ¡Para un puto día que tengo libre no vengas a darme por culo!
- cariño, no puedo,es viernes.
- ya estamos con que es viernes. Qué quieres, ir al bar, verdad? Porque claro, para qué vas a ocuparte de tus hijos cuando puedes estar con cincuenta salidos de mierda babeando por tus tetas. Es eso lo que quieres no?
- ... Antonio, por favor.
- Ni Antonio ni ostias, me tienes hasta los cojones!
- No puedo dejarlos hoy otra vez con mi madre, Antonio.
- ¿Cómo que no puedes? ¿quieres que te diga lo que puedes hacer?. Puedes quitarte la ropa de puta que llevas, ponerte el jodido pijama y acostar a TUS hijos, ¿te parece?
- ...
- he dicho que si te parece?
- ...
- que me contestes!!
Sólo dos calles. José Antonio Aguirre ya está atrás. Con suerte en quince minutos habrá pasado Aizpuru y entrará en Txabarri. Dejará a Nerea y Aitor en casa de su madre. Sólo llevan el pijama, la muda de mañana y el Buzz Lightyear. Sólo dos calles. Sólo dos.
- Mamá, me estás haciendo daño.
Aprieta tan fuerte, que ni siquiera se da cuenta de que las llaves se están clavando en la manita de Aitor. Suda. Sortea los orines y los cachis de la acera. Espera en el semáforo de la esquina de Juan XXIII. El teléfono suena. Esta vez no vas a contestar, Irene. Esta vez no.
Semáforo en verde. Vuelve a llamar. Cuelga. El politono me está poniendo enferma.
-Cógeme, mami.
Nerea pesa cada vez más. Como sus piernas. Otro semáforo en rojo. No puede pasar. El reloj corre a la misma velocidad que ella se desinfla. Siempre sabe dónde encontrarla. Sabe a dónde voy. Semáforo en verde. Calle Txabarri. Sólo un poco más y os dejaré en casa de la abuela.
Las cámaras de seguridad del Ayuntamiento de Sestao han captado una agresión machista en la calle Los Baños, en la que un hombre golpea a su compañera sentimental en varias ocasiones en presencia de sus dos hijos.Las imágenes muestran el vehículo del agresor circulando en sentido contrario, ocupando diversos tramos de la acera, hasta colisionar con una cabina telefónica y con dos señales de tráfico, una de las cuales cayó sobre un menor que estaba en la zona y que sufrió un corte en una oreja del que fue atendido en el hospital de San Eloy. Después, el hombre baja del vehículo y la emprende a golpes con la mujer.La agredida, sin embargo, no solo termina por subir al coche, sino que no ha denunciado el suceso. La Fiscalía, pese a todo, iniciará diligencias de oficio tras recibir las imágenes.El conductor, ya detenido, ha sido identificado como Antonio E.P., de 23 años y natural de Bilbao, que viajaba acompañado de su hermano, mientras que la mujer agredida y los menores que estaban en la zona, incluido el herido, son su compañera sentimental y los hijos de ambos.
Siempre me encuentra. Baja la cabeza y abre su mochila. Un cargador de Nokia, el monedero, cacao para los labios y un dibujo con macarrones. "Zorionak, Amá". Llora. Mañana tal vez, el valor lo encuentre a la vuelta de la esquina.
jueves, marzo 05, 2009
Retro
Siempre quise ser como esas mujeres de los cincuenta. Con sus curvas insultantes, falda ajustada, eye liner bien marcado. Llevar esas medias gris humo con raya atrás, en línea directa del tobillo a lo prohibido. Pep-toes, sombrerito y pelo ondulado. Fumar estilosamente mientras una copia barata de Billie Holiday susurra al micro de un bar oscuro perfecto para conocerse y no reconocerse.
A veces pienso que debería haber vivido entonces, cuando ser mujer fatal tenía un toque de glamour, cuando los hombres se giraban en la calle y se les escapaba un silbido, cuando las mujeres no se sentían molestas por ello, cuando los besos tenían la pasión adecuada y contenida, cuando el cine hacía soñar y el periodismo no era un oficio para blandos.
Los secretos entonces, eran de verdad. Se escondían bajo la gabardina o el abrigo de tergal, junto con un teléfono apuntado en una caja de fósforos. Las cartas tenían encanto, porque no siempre eran del banco. Supongo que también entonces, el perfume era más intenso. Me pregunto a qué olerían los cincuenta. Me pregunto de dónde sacarían los hombres la paciencia de la conquista y del no que entonces sí era un sí.
Siempre quise ser quien se subiera a aquel Ford A descapotable del treinta, aquella que miraba a su izquierda y se encontraba con el jovencito exageradamente atractivo que gastaba mascota y pitillo en los labios. Siempre envidié a quienes, a pesar de los años, siguieron conservando entre ellos el misterioso aroma de los cincuenta.
lunes, enero 19, 2009
The sectarian job
Será por el día. O porque todo me parece distinto. Tal vez la distinta sea yo, o quizá todo fuera así desde el principio y sólo estaba camuflado, como John Rambo en la selva vietnamita, como un bicho palo.
Veo movimientos raros, como si las agujas del reloj fueran al revés, como si los ancianos empezaran a rejuvenecer, como si el rey no tuviera nada que hacer en este ajedrez y la revolución del peón se hubiera hecho con el tablero. Yo lo único que hago es parpadear, como en uno de esos sueños en los que intentas correr y las piernas no te responden. Y no entiendo nada, claro. Sólo sé que no debo hundirme, aunque ya la ilusión del principio se haya ido por el retrete, aunque tenga que ponerme un post it en la frente para recordarme la suerte que tengo, aunque cada mañana me pregunte si queda alguien sincero al lado nadando en este charco que cada vez apesta más.
Menos mal que aún te tengo a tí.
jueves, noviembre 13, 2008
Síndrome de Diógenes
Mirar cortinas, mejor no, mejor estor. Finalmente cortinas. Paseo al Ikea. Vuelta al Ikea. Pintar. Coger un rodillo, hacer agujeros. Montar una cómoda. Elegir una cama. Entrar en el Leroy Merlín. Alquilar una furgoneta. Subir dos sofás. Atascar el portal. Hacer copias de llaves. El coche como mula de carga. Agujetas en las pestañas. Hacer cajas. Deshacer cajas. Rebuscar entre los papeles, encontrar postales, tropezar con promesas scouts. Una colcha murciana. Unas fotos de Venecia. Es el momento de tirarlo o llevarlo conmigo. Opto por lo segundo.
Otra vida, en otro tiempo, pero que me pertenece y yo le pertenezco a ella. No se irán por el contenedor de papel. Los sentimientos pueden reciclarse, me digo. Tal vez me engaño. Pero ahí están, en una caja sin abrir...pero con un hueco en mi casa. Mi casa.
Mucho tiempo esperando esto. Tanto que ahora no sé cómo reaccionar. Supongo que debería sentir una libertad sin límites. Un desahogo. Felicidad. Puede que lo que sienta se le parezca, pero dejo demasiadas cosas en el tintero. Así que, incapaz de ordenar una habitación, empiezo por lo más complicado. Ordenar mi vida.
Recoloco mis sueños, separo responsabilidades, ilumino objetivos y limpio mierda.
Ésto pinta de otra manera.
viernes, septiembre 05, 2008
Carta a un deuteranope
... Y resulta que llego de un viaje eterno por tierras extremeñas. Cansada y con sueño. Son las cuatro de la madrugada y sólo estoy yo en esta redacción donde ahora nadie se pelea por un asiento. Ni por un contrato ni por una subida de sueldo.
He juntado planos y escrito algunas lineas para exprimir un texto decente que justifique la hora. Con la vista nublada y la cara somnolieta, como tantas mañanas me has visto. Las mismas en las que hemos estado ordenador con ordenador. Vistas a una calle empresarial de edificios grises. Hemos visto llover fuera, hemos sentido el frio bajo la puerta entreabierta que siempre debe estar cerrada. Nos ha dado el sol de cara, el que confunde el color de mis ojos que no distingues.
Hemos hablado de tango, de películas nunca vistas, de libros de cabecera. Me he reido de tu zumo de piña. Te he dibujado caritas sonrientes y hemos pasado las horas sin conocernos. Intuyendo cosas.
Ahora estoy sola, pero te cuelas con un mail... y los ojos se me ponen acuosos....y me sale una sonrisa amarga. De esas de las que he hablado tantas veces en el blog. Me desborda lo que leo porque no merezco algo así. La vida te debe algo mejor, algo que, creeme, me encantaría darte pero se ve que hemos confundido la cita. Ya ves, yo tampoco llevo reloj.
No me gustan los mails que suenan a despedida o a un "es la última vez que". No me gustan porque mañana volveré a verte y volveré a dibujarte una carita sonriente. Y eso, no quiero que cambie nunca.
Un beso enorme.

