Hoja de reclamaciones
Quedamos.
Sabes que para mí es un respiro verte. Sé que hoy necesito especialmente tenerte frente a mí. Busco en el manual de recursos la táctica que nunca falla y sigo la receta al pie de la letra. Siempre funciona, pero algo me dice que esta vez va a ser distinto. Así que con el pensamiento "quieroperosequevaaserundesastre", me dirijo a nuestro punto de encuentro.
Por una vez en mi vida llego antes que tú. Aunque me repito a mí misma que es más que injusto reprochártelo, lo hago. Me indigno, te acrivillo, te condeno y te ejecuto. Lo que ocurra de ahora en adelante,-pienso-, no va a hacer sino empeorar las cosas, así que decido callarme. Te tengo delante, a tiro de abrazo, y me callo. Ni siquiera te miro, aunque lo necesite, aunque me muera de ganas, aunque sea fácil decir únicamente "hazme sonreir, por favor".
Me tiras el bote salvavidas pero es inútil porque ni siquiera me esfuerzo en nadar en tu dirección. Miro por la ventana, fumo y observo a la gente que pasa. Tenemos sólo cinco minutos más y mi espíritu no tiene ninguna intención de despertarse... así que pasa lo que tenía que pasar. Te levantas, me miras con esa cara de absoluta incomprensión sin reproches y te vas.
Sigo mirando por la ventana. Quiero que me devuelvan mi dinero y pido la hoja de reclamaciones. La coca cola estaba amarga y ni siquiera he conseguido decirte: gracias por venir.

1 Comments:
Para mí siempre es un placer quedar contigo, aunque sea en situaciones como esa, ya que el reencuentro sigue siendo dulce. Gracias a tí por venir, gracias por ser como eres y por contar conmigo aunque sea en lo más recóndito de tu inconsciente; el beso más grande... Tu imposible pareja de hecho.
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