Corazón de Tiza
En esas estaba yo, tarareando la canción de Radio Futura mientras tecleaba en el ordenador la noticia del día. Arafat había muerto y tenía que ponerme las pilas. Una mañana con noticias como esa hacen de la redacción de cualquier medio de comunicación un hervidero de gente, un ir y venir en busca de teletipos, cigarrillos mal apagados en ceniceros, voces más altas de lo normal e intentos de concentración y orden de ideas frente al ordenador.
En eso estaba, decía, cuando me sorprendí hablando con un compañero de la mala suerte que había tenido por no haber podido dar la exclusiva de la muerte del lider palestino por sólo una hora. Una de esas frases borricas salió de mi boca: "podrían haber esperado una horita más para apagar la máquina".
"...y si te vuelvo a ver pintar un corazón de tiza en la pared". Yo seguía cantando. Entonces lo ví. Vi la fotografía de ese chico. Lloraba. Su lider había muerto. Era un llanto desconsolado y su mirada de miedo. Parecía decir ¿qué va a pasar ahora?.
El tarareo fue haciéndose cada vez más entrecortado y suave hasta desaparecer por completo. Me sentí sucia y rastrera... inhumana. Me convertí por un momento en una máquina fría de fusilar teletipos en antena.Hoy no me gusto.

1 Comments:
interesante experiencia...
muchas veces el vertigo del periodismo nos hace "desear" cosas que -si nos paramos unos segundos a pensar- son horribles.
bien por haberte dado cuenta. eso te exime de toda culpa.
además.. en un mundo en el que todo el mundo se entera de todo?? donde estaba la exclusiva???
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