sábado, septiembre 15, 2007

Postales



Segundo día en Lisboa. La ciudad se despierta temprano. Salgo a pasear sin rumbo fijo y cada rincón me parece una postal... una polaroid que achinchetar en el recuerdo. Deben pensar lo mismo la treintena de turistas que berrea a las puertas del Parque Eduardo VII. No me equivoco, son españoles y del IMSERSO. Espero a que se marchen para divisar la Plaza Marqués de Pombal al fondo... y más allá... ¿el mar?.

Tengo el sol sobre mi, el sudor en el pecho y la espalda y la boca seca. Sin embargo sonrío. Todo lo que me rodea resulta auténtico.Los viejos me parecen más viejos y el café mejor café. Busco un rincón en el que leer unas letras que me hagan pensar (más). Lo encuentro en una calle perdida, con olor a tenderete de fruta y barberos en umbrales de peluquerías insanas.
"Podría estar aquí horas", fue lo que pensé. Fue lo que hice.

2 Comments:

Blogger Maximus said...

¿No tienes fotos del mar en Lisboa? Los viejunos te parecían más viejunos porque el Atlántico estropea más... Y si no mira a Saramago, cómo lo lleva a sus 35 años.

septiembre 15, 2007 9:02 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Creo que puedo ser capaz de estar aquí tumbado bastante tiempo...

septiembre 16, 2007 7:37 p. m.  

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