lunes, febrero 13, 2006

Oda a un post-it

A menudo me pasa que recuerdo. Esto, para quienes no me conocen, podrá parecer una perogrullada. Los que sabeis de mi estais al tanto de mi memoria de pez.
Ayer fue uno de esos días. Como otros tantos domingos te despedí. Vi cómo te alejabas en esa cápsula roja que adoro por las historias que lleva dentro. Son despedidas sabidas, conscientes, interiorizadas...pero no por ello menos grises. Ya no lloro, y eso es un paso. Ahora me enciendo un cigarro mientras la cápsula hace brum brum y desaparece. Así que cambio lágrimas por enfisema pulmonar. No estoy especialmente orgullosa de este trueque, pero de momento me va bien, me ayuda y también a tabacalera y a las arcas de Altadis.

Como digo, me enciendo un cigarro en la misma puerta de mi casa y me siento en el bordillo. Deben ser las cinco y media. El sol me da directamente en la cara y me gusta. No molesta, calienta lo justo. Es en ese momento cuando, con los ojos cerrados, recuerdo el patio de mis abuelos. Mi vida estaba allí en días como estos. En ese columpio hecho con las manos de José. Entre los cientos de plantas en las que se esmeraba Inés. Y me parece incluso escuchar el tintineo de los vasos en la cocina, mi abuela preparando el café con galletas, con madalenas, o cualquier cosa. Aunque fueran las Fontaneda de toda la vida sabían distinto si las tocaban las milagrosas manos de aquella mujer.
Y así pasaban las horas, mis días y mis años. Con aquella pareja capaz de dar lecciones sin decir palabra.
Y así, con este sol que ahora da en mi cara, ahora más vieja, recuerdo la misma sensación que tenía cuando mi abuelo me gastaba alguna broma inocente, o me enchufaba con la manguera...o cuando me despedía de ella haciéndole cosquillas en la barriga..todo porque me gustaba ver la tripa moverse arriba y abajo con la risa. O como cuando me contaban las mismas historias cualquier noche en ese patio, con olor a jazmín, geranio y galán.
Se acabó mi cigarro. Algún día alguien explicará a esta chica con memoria de pez por qué no recuerdo qué hice ayer, pero sí cada detalle,palabra y olor de Inés y José....de aquellos días interminables,adorablemente interminables. Por qué les pienso todos los días con una sonrisa. Por qué me gustaría que estuvieran aquí para recordarme cómo se quiere de verdad.
Tal vez me lo hayan explicado alguna vez. No lo recuerdo.

1 Comments:

Blogger puravida said...

joer... la piel de gallina Inesita... espero verte pronto guzpz...

loveU!

febrero 13, 2006 10:38 a. m.  

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