Uno más
Quiero irme a Barcelona. Hacía tiempo que me rondaba la idea por la cabeza, pero por falta de dinero o por cobardía al final nunca lo había hecho. Hablo de cobardía como aquel que necesita armarse de valor para pirarse a Timor. Sólo es Barcelona, apenas 500 kilómetros más allá de mi casa; sin embargo es una distancia que a veces parece insalvable.
La razón, los que me conoceis ya os la podeis imaginar. A mis padres, esas personas a las que a veces no reconozco, no les gustan los viajes...bueno, puntualizo, no les gustan MIS viajes. Los arranques de furia que me sacudían tiempo atrás han dejado paso a un sentimiento de cansancio. Ya no quiero discutir más, porque sé que es imposible que ellos muestren algún tipo de empatía. Es inútil una palabra más alta que otra porque sé que ahora, si quiero, haré ese viaje; que mi comentario es puramente informativo (no consultivo) y que no quiero que tengan derecho de veto.
Así que si todo va bien, el domingo parto rumbo a Barcelona. Por un lado, ilusión (ciudad interesante por descubrir, compañía inmejorable - espero que no te me rajes, Puravida- y cambio de aires); pero por otra parte, un punto de tristeza. Me encantaría verles contentos, pidiéndome ceniceros inútiles de recuerdo y no con esa cara de reproche, de "cómo hemos podido criar a alguien como tú" que puede conmigo.

1 Comments:
Barcelona es una ciudad increíble. Este año he ido dos veces: una para una boda, y la anterior para conocer a los novios (que eran amigos de mi novia, y la vergüenza de ir a la boda sin conocerles fue la excusa perfecta para volver...) Hace 13 años estuve allí con Puravida, y el cambio, para mejor, ha sido brutal.
Espero que la disfrutéis mucho.
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