domingo, mayo 21, 2006

En destrucción

Me pides que te diga qué siento, qué se me pasa por la cabeza. Lo intento, pero no puedo. Son muchas cosas y en desorden.
Anoche, cuando me acosté, deseé con todas mis fuerzas que vinieras a darme un beso de buenas noches y a arroparme, a pesar de todo. No ocurrió. Tan sólo escuché una llamada. Tardaste en cogerlo, así que supuse quién sería el remitente. Tal vez esa era la ocasión de oro para odiarte, aunque fuera un poquito, para repetir un "hijodeputa" resentido. Pero tampoco. Sólo achuché con fuerza la almohada, cerré los ojos y pensé que al abrirlos todo sería distinto. Como una broma de mal gusto que por fin termina.
El problema es que esto no es una broma, ni una pesadilla y que no se soluciona cerrando los ojos. Tampoco teniéndolos abiertos. Simplemente no se soluciona. Está ahí, inmutable, congelado, como una estatua de sal.
Que las despedidas no me gustan es algo que ya he dicho más de una vez. Pero ésta ha sido distinta. Miré para atrás cuando iba a entrar en la estación porque no podía darte la espalda. Nunca he podido. Una vez dentro, me quedé en la taquilla, sin capacidad de reacción. Viendo cómo estaba el Nemo allí, solo. Él tampoco se movía, a lo mejor le pasaba lo mismo que a mi. Estaba metiendo de nuevo el billete por los tornos para salir corriendo, darte otro beso y volver a decirte que te queria, pero Nemo se fue. Y ahí me quedé. Con un puñado de lágrimas y otro de impotencia.
Impotencia, frustración...no sé cómo definirlo. Es como cuando te he dado el abrazo, e intentaba olerte, para quedarme con esa sensación, y no podía. Tenía la nariz tan taponada que ni siquiera podía quedarme con eso. Sólo he conseguido tocarte el pelo... te lo estás dejando largo, como cuando nos conocimos y nos tirábamos en el parque y te gustaba que te lo acariciara. Y a mi me encanta porque es muy finito y muy suave. Esta misma mañana, sin ir más lejos, mientras esperabas en la habitación a que yo terminara de ducharme, recordé el primer día que estuve en tu casa de Madrid. Entré en el baño para hacer pis y para descubrir qué champú era el que usabas. Era una de las cosas que más me gustaba hacer, olerte el pelo. Pantene. El azul. El mismo con el que esta mañana yo me he lavado el mío.
Coger el tren ha sido una mierda. La primera parada ha sido Delicias. No sé cómo explicar el dolor del pecho, la ansiedad, la falta de aire para respirar. Me he bajado en Príncipe Pío y luego, antes de volver a coger el tren he dado un paseo. La gente me miraba. Normal, no es muy común ver a una chica joven, a las 12 de la mañana andando sin rumbo, con las gafas de sol empañadas y la nariz roja.
Y luego está mi casa. La cama. Los muñecos. El que me regalaste. La lámpara. El perro que ladra. El libro de Las Uvas de la Ira, el smile que me mira y me pregunta qué me pasa. El ordenador. El dibujo de chicken little. Mi nick de manuelita la tortuga. El cd que está puesto de pequepe´s mix. La canción Fecha Caducada de los Piratas martirizando mis neuronas. Todo. Absolutamente todo. Todo está ahí y yo no sé dónde colocarme.

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

no me llamó nadie ayer por la noche ni cogi el telefono.. el telefono estaba apagado. y yo estaba durmiendo porque me caía de sueño.

las cosas no son fáciles.yo no tengo nada claro. solo se que estoy triste y que también veo recuerdos por todos sitios.

¿que hacemos? ¿cual es el camino a seguir? si lo supieramos a ciencia cierta ya lo estaríamos siguiendo.

sufrir es lo peor de la vida...

mayo 22, 2006 8:36 a. m.  
Blogger puravida said...

pr�ncipe p�o es una parada obligada... siempre q kieras las puertas estar�n abiertas xa escuchar, abrazar y estar contigo. te kiero mucho guapa, mucho, mucho...

mayo 22, 2006 11:37 a. m.  
Blogger Uno de Bilbao said...

Hace miles de años que no nos vemos y no tengo ni idea de cómo está tu vida. Pero aquí tienes a alguien con quien charlar cuando te encuentres sola o para ir a tomar algo, ver una peli... Siempre se me ha dado bien escuchar...
Bueno, un abrazo fuerte de un amigo.

PD: Qué mejor momento para vernos?

mayo 23, 2006 12:40 a. m.  

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