Pedro
Pedro llegaba a las ocho y cuarto a la radio. Siempre antes de su hora. Su camisa recién planchada, su pelo bien peinao, su cochechico rojo en la puerta. Alto, de nariz grande, tanto como su sonrisa, porque a pesar de todo yo siempre le vi sonreir.
Nos encontrábamos en la puerta, mientras yo me fumaba un cigarro entre boleto y boleto. Me hablaba de por qué tenía siempre una mano vendada. Yo me reía y le decía que el deporte siempre ha sido algo muy malo.Pero le gustaba tanto el balonmano...
Subíamos. A veces me sorprendías y me llevabas un café. Capuccino con extra de azúcar. Te sentabas en el mueble de los periódicos mientras yo terminaba de escribir el boletín. Hablábamos de tonterías normalmente, o de música, o de la radio... o de tu gente de Jaén. Diez minutos, sólo eso. Después subías y te metías en la marabunta de las cuñas de publicidad y las pautas imposibles. A mi me gustaba meterme en el correo y ver, que a pesar de todo, entre "Mat Automoción" y "Restaurantes La Bámbola", me mandabas algún mail. Muchos de ellos sólo para vacilarme, otros para mandarme tus canciones favoritas... las mismas que ponías arriba, en el ordenador y con las que martirizabas a Dani DJ, que ahora es más jefe que pinchadiscos.
Yo hacía lo mismo... y entre correo y correo alguna vez bajabas, sólo para saludar timidamente o hablar conmigo con una media sonrisa.
Eva se reía... decía que te gustaba. Y yo me reía también. Eras guapo, pero tenías novia... y mi cabeza estaba en otro sitio. Así que todo se quedaba en eso. En pequeñas charlas, en algunos cafés en el Pale Ale. En alguna cena de navidad en la que arrancabas y cogías la guitarra... como hacías en tu grupo.
Pedro cambió. O cambió lo de alrededor. Cambió tanto que pudo con él. Pudo con el balonmano, con la música, con los suyos, con sus amigos.Pudo con él. Y decidió no jugar más. Se plantó.
No puedo dejar de pensar en tí. En las ocho y cuarto. En tu camisa recién planchá, en tu acento del sur. En la tristeza. En un tren....y lo peor es que no podré echarte de menos porque no puedo creer que ya no estés aquí.

3 Comments:
Cosas como esta me asustan. Es sorprendente lo solos o lo pequeños que nos podemos llegar a sentir. Historias que parecen ajenas, como de otro mundo, de pronto las encuentras al lado y es entonces cuando yo me asusto. Descubro que no tengo ni idea de en qué consiste la vida.
Muchos besos. Y lo mejor para ti.
Vaya... a veces la vida puede girar y dejarte mal, tan mal que decides mandar a la mierda todo y no pensar que hay cosas que merecen la pena.
Que miedo me dan los "plantones".
Besos Manuela, el 18 te QUIERO ver!
Todo en lo que entre el balonmano se llena de sonrisas. Gracias, mo.
Publicar un comentario
<< Home