viernes, septiembre 05, 2008

Carta a un deuteranope

... Y resulta que llego de un viaje eterno por tierras extremeñas. Cansada y con sueño. Son las cuatro de la madrugada y sólo estoy yo en esta redacción donde ahora nadie se pelea por un asiento. Ni por un contrato ni por una subida de sueldo.
He juntado planos y escrito algunas lineas para exprimir un texto decente que justifique la hora. Con la vista nublada y la cara somnolieta, como tantas mañanas me has visto. Las mismas en las que hemos estado ordenador con ordenador. Vistas a una calle empresarial de edificios grises. Hemos visto llover fuera, hemos sentido el frio bajo la puerta entreabierta que siempre debe estar cerrada. Nos ha dado el sol de cara, el que confunde el color de mis ojos que no distingues.
Hemos hablado de tango, de películas nunca vistas, de libros de cabecera. Me he reido de tu zumo de piña. Te he dibujado caritas sonrientes y hemos pasado las horas sin conocernos. Intuyendo cosas.
Ahora estoy sola, pero te cuelas con un mail... y los ojos se me ponen acuosos....y me sale una sonrisa amarga. De esas de las que he hablado tantas veces en el blog. Me desborda lo que leo porque no merezco algo así. La vida te debe algo mejor, algo que, creeme, me encantaría darte pero se ve que hemos confundido la cita. Ya ves, yo tampoco llevo reloj.
No me gustan los mails que suenan a despedida o a un "es la última vez que". No me gustan porque mañana volveré a verte y volveré a dibujarte una carita sonriente. Y eso, no quiero que cambie nunca.
Un beso enorme.

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Siempre es una delicia seguir viniendo cada semana y leer, casi sentir, lo nuevo que sigues escribiendo.



K.G

septiembre 11, 2008 12:44 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

felicidades...

octubre 16, 2008 12:19 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

felicidades...

octubre 16, 2008 12:20 p. m.  

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